La agenda de cuidados en el CDH: ¿consolidación o reabsorción institucional?

Un reflexión política acerca de la agenda del cuidado en los debates multilaterales

Akãhatã plantea de la mano de Fernando D´Elio, co director ejecutivo de la organización, algunos interrogantes sobre los vaivenes de la agenda del cuidado en los debates del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. El artículo La agenda de cuidados en el Consejo de Derechos Humanos: ¿consolidación o reabsorción institucional? parte de una contextualización ineludible: la pandemia del COVID-19. 

Esta crisis sanitaria global dejó al descubierto que la sostenibilidad de la vida depende de un vasto conjunto de tareas de cuidado, remuneradas, no remuneradas, invisibilizadas, y con una distribución profundamente desigual. Y además “mostró que la organización social del cuidado no constituye únicamente una cuestión de política social o de igualdad entre mujeres y hombres, sino un asunto estructural para la realización de los derechos humanos, la democracia, el desarrollo sostenible y la cohesión social”. 

Estas cuestiones aceleraron un proceso de incorporación del cuidado a sus agendas y alcanza un nivel mayoR con la adopción en el Consejo de Derechos Humanos de la primera resolución específica sobre cuidados  A/HRC/RES/54/6 en octubre de 2023. 

Sin embargo, durante la 62ª sesión del Consejo de Derechos Humanos, los Estados decidieron fusionar la resolución sobre cuidados con la tradicional resolución sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres. A primera vista, la decisión puede parecer natural. Aunque la fusión de esta y otras resoluciones respondió a los esfuerzos por racionalizar el trabajo del Consejo, reducir duplicaciones y afrontar las crecientes restricciones financieras y operativas —en particular, la grave crisis de liquidez de la ONU—, y contó con el apoyo de varios Estados y organizaciones de la sociedad civil, creemos que esta iniciativa merece un análisis más profundo de sus implicancias para la agenda de cuidados dentro del Consejo de Derechos Humanos.

“Si bien es cierto que las mujeres continúan realizando de manera desproporcionada la mayor parte del trabajo de cuidados no remunerado y esa distribución desigual constituye mecanismos historicos de discriminación, limitar el análisis a esa constatación implica perder de vista una cuestión institucional mucho más profunda”.

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