2025

LA DEMOCRACIA EN DISPUTA

MAYO

17/5: Dia contra la homolesbotransfobia

El odio como política es parte de una estrategia que convoca el despliegue de una rabia feroz con mayor o menor capacidad performativa, pero ya frecuente en los escenarios de gobierno regional y mundial. El odio organizado se arroga la misión de desterrar al wokismo. Woke es el término que los antiderechos usan como eufemismo despectivo para referirse al enfoque de derechos humanos en las políticas públicas; a la idea de que la diversidad es una cualidad del ser humano y no un desvío a corregir; a la noción de que hay un tipo de violencia que ocurre en el marco de las relaciones de género, etc. Las derechas resumen el lenguaje, reclamo y acciones de los movimientos sociales, feministas y LGBTIQ+ en una plataforma de necesidades poco relevantes. Privilegios de minorías, que algunos hipócritas que se creen moralmente superiores, quieren impartir desde el Estado. La homolesbotransfobia parece un capricho intelectual, un trabalenguas para denunciar la falta de respeto; y la violencia, incluso silenciosa que no se recorta en el lenguaje o en una narrativa de gobierno. No se agota en la literalidad de la discriminación y la violencia física. La falsa protección de las personas LGBTIQ basada en la idea de que para no padecer violencia es preferible que asuman una identidad pública normalizada y vivan su identidad en privado es violencia. Y esa violencia se ejerce en espacios primarios: la familia y la escuela. La voluntad de exotizar nuestras existencias, o encausarnos en normas aceptables, o privatizar nuestros cuerpos, no resuelven los grandes problemas. Los gobiernos reaccionarios insisten en patologizar todo lo que no encaje en su catálogo de ciudadanos de bien y empujan a los derechos sexuales al closet para aliviar su pánico moral. Y sus aliados tribunean las luchas por la ampliación de derechos desde posiciones maniqueas que alertan sobre el uso político de los derechos humanos. Siempre habrá oposición a la naturalización de la desigualdad que jerarquiza unas vidas respecto de otras. Esa violencia se vive en los hogares. Una de las herramientas transformadoras es la educación sexual integral. No adoctrina, aloja. No calla, Habilita la palabra. Y es política.

Perfiles. Laura Gil asume el cargo de Secretaria General adjunta en la OEA

Por primera vez hay una mujer en uno de los dos cargos de mayor poder de decisión de la OEA. Se trata de Laura Gil, que a comienzos de mayo fue elegida como Secretaria General adjunta de este organismo. Es politóloga, periodista y analista de medios nacida en Uruguay y nacionalizada en Colombia. Experta en Derecho Internacional y Derecho Humanitario, ha estado siempre involucrada en asuntos de política exterior feminista y derechos humanos. Como vicecanciller de Colombia, la actual Secretaria General adjunta de OEA defendió la política exterior feminista en pos de los derechos de indígenas, afrodescendientes y personas LGTB. Perfiles disímiles como Luz Elena Baños de México feminista y aliada LGBT y el embajador de Barbados, enfatizaron la importancia del liderazgo de las mujeres y “disculpándose” de que le haya tomado tanto tiempo a la OEA elegir una mujer para un cargo importante de toma de decisiones. En este clima regresivo mundial es una buena noticia que la OEA haya estado a la altura de superar sus deudas históricas con la igualdad, tanto más notables por la gran cantidad de mujeres super calificadas en las Américas.

ABRIL

Crisis y rebote reaccionario

Las instituciones multilaterales no escapan a la crisis y al ajuste financiero y los anuncios acerca de los recortes a la ayuda tanto para gobiernos como para sociedad civil han ejercido un impacto profundo sobre la ONU. Este organismo viene dando señales de problemas financieros, además de los recortes presupuestarios internos. Si bien se mantiene activo y ha navegado otras situaciones críticas a lo largo de los años, la percepción sobre la eficacia del Consejo de Derechos Humanos pasa su peor momento. Su incapacidad para responder y/o mediar ante situaciones urgentes y de gravedad social y política socava legitimidad. La sesión 58° del Consejo de Derechos Humanos de la ONU tuvo lugar del 24 de febrero al 4 de abril de 2025. Naciones Unidas y el desfinanciamiento tiene una carga adicional para las organizaciones de sociedad civil que quieren participar virtualmente y/o acceder a eventos paralelos. Entre otros recortes, la Oficina de Naciones Unidas en Ginebra exige un pago a las organizaciones de sociedad civil por el uso de las cabinas de interpretación en eventos paralelos y también por emplear cualquier tipo de modalidad híbrida como la plataforma Webex. ¿Pueden estos espacios estar a la altura de la coyuntura geopolítica del debate sobre derechos humanos? ¿Pueden tener un impacto significativo y relevante en las personas? Estas preguntas siguen siendo un tema de debate. Una de las cuestiones que visibiliza la incidencia reaccionaria es el rebote de la crisis de credibilidad que atraviesa a las plataformas políticas, diversidad de funcionarios y en general a narrativa de derechos humanos. Esta sesión se inicia con el 30° aniversario de la Plataforma de Acción de Beijing en uno de los escenarios globales más convulsionados y complejos en materia de percepción, defensa y rutas para el activismo en derechos humanos. Las organizaciones feministas recordamos la responsabilidad que significa el activismo, tenemos ese deber y poder. La adopción de la Plataforma de Beijing, la de Montevideo y de otras conferencias decisivas para la arena de los derechos sexuales y reproductivos se entraman en un trabajo colectivo, sostenido, laborioso, complejo y sólido. También lo es todo el movimiento que se opone y permanentemente busca retroceder en logros y políticas alcanzadas. El presente es vertiginoso y nos interpela a abandonar “la solidaridad de segmento” limitada a nuestros compartimentos estancos, para actuar de formas más profundas e intrínsecamente políticas. Creemos que a diferencia de los estados que están cerrando sus fronteras y reforzando aún más sus políticas racistas, misóginas y xenofóbicas, a la sociedad civil le corresponde comprometerse con los principios de solidaridad, humanidad, derechos, inclusión y no discriminación. *Fuente Newsletter SRI

Contribuciones al 50º Examen Periòdico Universal de Derechos Humanos

Desde Akãhatã acompañamos la preparación y presentación de tres contribuciones escritas para el cuarto ciclo del Examen Periódico Universal de Panamá y Honduras: Los informes los trabajamos en conjunto con la organización Mujeres con Dignidad y Derechos de Panamá y La Red Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras Sexuales en temas sobre violencia y discriminación y derechos de las trabajadoras sexuales, a su vez, estuvimos trabajando también con la Fundación Iguales en temas sobre discriminación, derechos humanos y acceso a la justicia para personas LGTBIQ+ en Panamá, ambas contribuciones se elaboraron en apoyo y colaboración con la Iniciativa por los Derechos Sexuales (SRI). Adicionalmente, Akãhatã acompañó la preparación y presentación de un escrito de contribución en conjunto con diversas organizaciones de Honduras que forman parte del Programa We Lead/Nosotras Líderamos con respecto a las situaciones de derechos humanos que afectan a niñas, adolescentes y mujeres jóvenes pertenecientes a grupos específicos en Honduras (VIH/Discapacidad/LBTQ+/migrantes) en temas sobre discriminación y violencia basada en género, acceso a justicia, derechos sexuales y derechos reproductivos, entre otros. Las pre-sesiones al 50º ciclo del EPU para Honduras y Panamá se llevarán a cabo del 26 al 29 de agosto de 2025 en Ginebra, como espacio previo a su revisión oficial en noviembre. Estas sesiones brindan a la sociedad civil la oportunidad de dialogar directamente con Estados sobre la situación de derechos humanos en ambos países. Los resultados del EPU se adoptarán en la sesión 61° del Consejo que inicia en febrero de 2026.

MARZO

CSW69°, un paso adelante y 30 (años) para atràs

Tal como compartimos en entradas anteriores, el 10 de marzo pasado comenzó el 69°período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW), el principal órgano intergubernamental dedicado a la igualdad de género. La sesión se extendió hasta el 24 de marzo y más allá de los compromisos asumidos por los Estados Miembros, que en el mejor de los casos, repiten la misma narrativa de las últimas décadas como si nada hubiese cambiado. El mundo está cambiando, las palabras no alcanzan a llenar vacíos políticos, que lejos de abonarse únicamente a fuerza de lenguaje, cobran sentido a través de políticas encarnadas en los sujetos. Particularmente esos sujetos de derecho que permanentemente disputan los márgenes y que una vez más son trofeo de guerra de la batalla por imponer un orden social basado en la deshumanización de la política. El Caucus por los Derechos de las Mujeres (WRC) es una coalición feminista interseccional global de más de 700 organizaciones que trabaja para promover los derechos humanos de las mujeres a nivel internacional, regional, nacional y local. Si bien ha celebrado la Declaración Política de la CSW ha expresado las reflexiones y críticas de las organizaciones y movimientos de derechos humanos. Directo al punto central, una de las primeras cuestiones que denuncia es la desfinanciación significativa en la igualdad de género por parte de los aliados tradicionales. A eso se suma el auge de los movimientos conservadores y antiderechos que trabajan activamente en el socavamiento y deslegitimación de los avances alcanzados en el reconocimiento de derechos humanos de niñas, mujeres y personas de género diverso a nivel mundial. Por otra parte, celebra la motivación por parte de la Comisión de revitalizar las acciones que se enmarcan en su mandato y funcionamiento a fines de cumplir con su compromiso de defensa de los derechos humanos. Sin embargo, en la Declaración política varias cuestiones que se han ido visibilizando cada vez más en las últimas tres décadas, desde los compromisos de Acción de la Conferencia de Beijing, no sólo han sido omitidas del documento, sino que persiste la vulneración sistemática a los derechos humanos de mujeres, niñas y personas LGBTIQ, particularmente porque lo que no se comprende es que el ejercicio de los derechos básicos afecta desproporcionadamente a ciertas poblaciones que transitan múltiples desigualdades. Y que han sido históricamente excluidas de la CSW. La inclusión del lenguaje de la OIT sobre los sistemas de cuidado ha sido una cuestión muy bienvenida que se refleja en la Declaración Política, en particular el reconocimiento, la representación, la remuneración, la recompensa y la redistribución del cuidado. Sin embargo, la omisión de la referencia a los derechos sexuales y reproductivos constituye una enorme decepción y riesgo político. Refleja el “rechazo global más amplio a la autonomía corporal” dice el Caucus y “envalentona a los movimientos antiderechos que buscan revertir los logros alcanzados con tanto esfuerzo”. A su vez, decepciona que aun cuando las mujeres y las niñas son las más afectadas por la degradación ambiental, la Declaración Política no haya avanzado en este aspecto, retomando en su lugar el mismo lenguaje acordado en la declaración de 2020. Teniendo en cuenta estas importantes lagunas y omisiones que amenazan con socavar décadas de progreso. Atendiendo a las amenazas que se traducen al incremento del acoso en línea, la ciberviolencia de género, la vigilancia digital y las campañas de desinformación dirigidas a comunidades marginadas, y coordinadas por poderosos Think Tanks antiderechos, nos preguntamos si es posible revitalizar la Comisión Jurídica y Social de la Mujer como espacio moderno, a la altura de los desafíos que presenta la geopolítica actual.

Un adelanto del temario sobre DDHH de la primera sesiòn de 2025

El Consejo de Derechos Humanos inició su 58º período de sesiones el 24 de febrero y se desarrollará hasta el 4 de abril de 2025, en Ginebra. En una arena política mundial cada vez más virulenta en materia de derechos humanos, algunas de las discusiones que componen el sumario de esta sesión abordarán la salud mental y los derechos humanos;la efectividad de los derechos al trabajo y a la seguridad social en la economía informal; la efectividad de los derechos humanos en los esfuerzos para mantener y aumentar los logros alcanzados en la respuesta al VIH y en el objetivo de no dejar a nadie atrás; la situación de los derechos humanos en el 30º aniversario de la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing; entre otros temas. También en este período de sesiones, el Consejo de Derechos Humanos tendrá los resultados finales para aprobar los exámenes periódicos universales (EPU) de varios países, entre los que estarán Nicaragua y Costa Rica. Seguinos en nuestras redes para ver las declaraciones y seguimiento de eventos paralelos

El canciller de Surinam asumirà el cargo a fines de mayo

Albert Ramdin, canciller de Surinam, fue elegido el 10 de marzo como Secretario General de la OEA, en reemplazo de Luis Almagro, que estuvo los últimos 10 años ejerciendo ese cargo. Radim, de 67 años, es diplomático de carrera y se ha convertido en el primer caribeño a la cabeza de la organización. Fue aclamado por los 34 países con derecho a voto durante la asamblea general extraordinaria llevada a cabo en Washington, sede de la OEA. Ramdin cuenta con sobrado conocimiento en los entretelones de la organización: fue secretario adjunto entre los años 2005 y 2015 y parte del apoyo obtenido se debe a esa experiencia acumulada. La OEA, como la mayoría de los organismos multilaterales de Derechos Humanos, viene sumando críticas y acusaciones de inercia e inoperancia a la hora de abordar y tomar posición sobre cuestiones críticas del continente. Al Secretario general saliente, Luis Almagro se le acusó de alinearse demasiado con Estados Unidos; y su oposición frontal a Daniel Ortega, presidente de Nicaragua y a Nicolás Maduro de Venezuela, le sumó tanto críticas como adhesiones. “La noción de que tenemos un conjunto homogéneo de países, es absolutamente falso”, afirmó Ramdin e instó a lograr que la OEA tenga mayor efectividad institucional y ésta sea de real utilidad a los países de la región.

El progreso sigue siendo demasiado lento

Del 10 al 21 de marzo en la sede de Naciones Unidas, en la ciudad de Nueva York se lleva a cabo el 69° período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW69). En ese contexto que equivale a la reunión anual más importante en la escala institucional de la ONU dedicada a la igualdad de género y empoderamiento de las mujeres, se evaluará los logros alcanzados en la implementación de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing resultado de la Conferencia Mundial de la Mujer de 1995. Importa aclarar que la Plataforma de Acción de Beijing es una de las hojas de ruta más avanzadas en lo que refiere a la igualdad de género en general y que, transitando la segunda mitad de la década de los 90, introdujo la tipificación de la violencia sexual como mayor vulneración de los derechos sexuales y de la desigualdad de género en el mundo. A lo largo de tres décadas los movimientos sociales; de defensorxs de derechos humanos, feminismos y activismos LGBTIQ+ han trabajado sin descanso para que los países incorporen políticas públicas que incluyan la participación de mujeres y LGBTIQ en su diseño e implementación. Como resultado de esa lucha, el número de países que tipifican como delito la violencia doméstica se incrementó. Se han logrado avances importantes en el reconocimiento jurídico y social de los derechos de las mujeres y las niñas. Y esos avances se alcanzaron, no sin transitar, resistir y trabajar sobre resistencias de todo tipo. Hoy, los embates a los derechos de las mujeres en toda su diversidad amenazan con socavar los logros alcanzados, y el progreso sigue siendo demasiado lento a escala mundial. Compartimos la Declaración política presentada por la presidencia de la 69° en ocasión del 30º aniversario de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, Beijing 1995. Akãhatã junto a otras organizaciones integrantes de la Alianza Argentina de Organizaciones de la Sociedad Civil en Seguimiento de los Compromisos Internacionales, participó de la Declaración Beijing +30 en Argentina – Documento de ONGs de mujeres y feministas.
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